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De regreso
Jorge Humberto Silva Ochoa 

Para ser congruente con la histórica línea editorial de Ecos de la Costa, hace aproximadamente una década tomé la decisión de retirarme de la Dirección General de Ecos de la Costa. Lo hice porque decidí aceptar la invitación a integrarme como funcionario a la administración estatal. Y era preciso establecer una línea de separación entre el trabajo periodístico independiente y la función pública que son totalmente incompatibles. Por eso mismo quise que esa distancia fuera muy clara.
    Deseaba honrar esos valores periodísticos que forman parte del acervo y del quehacer cotidiano de todos los que hacen posible la publicación de Ecos de la Costa, el decano de la prensa colimense, honroso epíteto ganado por la preferencia de los colimenses durante más de 80 años.
    Me refiero a la imparcialidad, objetividad, veracidad, independencia de criterio y pluralidad de pensamiento, que son valores muy importantes para el sano ejercicio del periodismo, de un periodismo honesto. Y pilares de un código de ética periodística, hoy tan ignorada por muchos y pisoteada por otros.
    Al término de mi compromiso como hombre público, regreso a Ecos de la Costa para continuar el espléndido trabajo realizado por mis apreciables amigos Ernesto Terríquez –hombre historia, ejemplo de probidad y de honradez personal e intelectual– y René González Chávez: prototipo de las nuevas generaciones que se caracterizan por su preparación e inteligencia.
    A pesar de su juventud, René González fue un digno sucesor de Andrés García Ahumada, Aniceto Castellanos, Gregorio Macedo y Víctor de Santiago, por mencionar a los directores del Ecos más reconocidos por la sociedad colimense.
    Con trabajo, capacidad, inteligencia e imaginación, René condujo a Ecos de la Costa en una de sus mejores etapas, obteniendo durante su gestión la marcada preferencia del público y la definitiva calificación de los lectores por su credibilidad y la rectitud de la línea editorial que le imprimió.
    González Chávez, como es sabido, se fue a un cargo público, donde seguramente demostrará también que es un triunfador y un gran profesional de la comunicación social.
    Gracias, René, te deseo mucho éxito en tu nueva responsabilidad.
   

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